Monday, November 20, 2006

consejos para sobrevivir en una ciudad saturada


Caminar a contramano, a contrapelo, a contravida, porque cada paso en contra, vuelve a una persona más "sí mismo".

Vacunar los sentidos con dosis iguales de propaganda y sentidos, hasta hacerlos vacilar frente a todo lo que parezca real.

Cruzar sesgadamente las avenidas, ignorando de ser posible, a los coches. En horarios pico, este consejo puede ser ignorado.

Realizar ejercicios cotidianos de soledad: en el metro, en los autobuses cargados, en las noches invernales mientras se resbala por veredas húmedas.

Desconfiar de los aparatos pequeños y de las personas gritonas, ambos inhiben la capacidad perceptiva de los duendes. Y, sin los duendes, los objetos cotidianos se vuelven inanimados.

Evitar todas las miradas, especialmente las directas, aquellas que encienden deseos irrefrenables. Si no se logra domesticar el ojo, al menos concentrarlo en las miradas que los otros se dirigen entre sí, las que se detienen en un detalle del vestido, en una curva de los cuerpos, en el detalle de unos labios. Las que dilatan la pupila.



Nota: Las ciudades saturadas se recargan de energías, de pasiones, de deseos fallidos; no necesariamente se trata del prototipo de ciudad grande, ya que a veces la laxitud de las costumbres, el ejercicio del tai chi o la proximidad del mar disuelven sus nudos más árduos.

2 Comments:

At 4:11 AM, Blogger quiron said...

hum... muy buen aporte, las reflexiones me surgieron casi sin querer, aunque sé que están emparentadas con otros "consejos" y estrategias... es un buen momento para compartir otras impresiones y leer más...

 
At 5:42 PM, Anonymous Anonymous said...

es bueno sentarse en los asientos del colectivo que miran hacia atras y ver cómo tambien la gente los evita si tienen opcion..

y un abrazo!

 

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