pasajes 1

UMBRAL
La sola presencia de su cara joven, casi adolescente, le resultó provocadora. Lo encontró dormido en el umbral. El frío había traspasado su gabán azul y lo había vuelto más delgado y pálido. En su labio inferior brillaba una gota de rocío. Mientras lo miraba, se apoyó en su escoba vieja, sorprendido por el tono delicado de su piel. Luego miró alrededor, hacia la soledad de la ciudad que se desperezaba. Giró de nuevo y lo miró. Con un movimiento rápido, le atravesó la garganta con el palo de madera. Luego lo arrojó en el basurero de la calle, con las hojas del otoño. No puede distraerse un angel en la ciudad de los hombres opacos.
TARDE
Sabía que era pecado. Se lo habían dicho. Le habían contado del ardor, ahí abajo. Hablaron de la sed que no se calmaba. Del ritmo ondulante de la respiración sudando los pechos. Y del desmoronarse de los sentidos, como una avalancha que nublaba las ideas, que arrastraba a un abismo dulce del que no se quería salir.
Hizo planes para encontrar el amor de los cuentos. Pero aquella tarde, en la biblioteca escolar, saboreó el sexo a borbotones. Quedó anhelante como un cristal quebrado. Nada volvió a ser igual. Recordando los dedos que se deslizaron sobre sus labios, para detenerse en su lengua y comenzar a explorar, sólo atinó a decir: “pensé que era un juego”


2 Comments:
Estan muy buenos los dos, el primero me llamo mas la atencion y la frasesita final del segundo pego en el palo. Estan buenos tus escritos
This comment has been removed by a blog administrator.
Post a Comment
<< Home